En la edición 21 de DocsMX, periodistas, fotógrafos, una poeta tsotsil y un integrante de Las Abejas de Acteal conversaron sobre el documental de Diego Enrique Osorno. Coincidieron en que el zapatismo sigue vivo y en que su próxima movilización tiene un destino: el abrazo con las familias que buscan a sus desaparecidos.
Texto y fotografías: Mario Marlo / @Mariomarlo
La proyección de Marcos. Otro mundo es posible, documental de Diego Enrique Osorno, terminó en la Cineteca Nacional de las Artes con un anuncio que ocupó buena parte del conversatorio. En diciembre, una delegación de más de mil 500 zapatistassaldrá de la selva Lacandona para encontrarse con las madres buscadoras en la Ciudad de México y en otras ciudades del país. La función, parte de la edición 21 de DocsMX, dio paso al foro “Voces y miradas posibles”. Ahí, la poeta Ruperta Bautista, las periodistas Laura Castellanos y Blanche Petrich, el sociólogo y activista Raúl Romero, el fotógrafo José Ángel Rodríguez y José Alfredo Jiménez, fotógrafo e integrante de Las Abejas de Acteal, revisaron lo que el levantamiento de 1994 cambió en sus vidas y lo que sigue sin resolverse en Chiapas.
Raúl Romero, integrante del colectivo Llegó la Hora de los Pueblos, describió la iniciativa: “Esta vez es una iniciativa diferente, mucho más amorosa, mucho más necesaria: venir a abrazar a las familias buscadoras, moverse hasta el centro del país para encontrarse con esa otra soledad”. Luego agregó: “Si el zapatismo está solo, las familias buscadoras están todavía más solas”.

Un personaje como hilo para volver a las comunidades
Laura Castellanos, autora de México armado 1953-1981 y de Corte de caja, el libro de entrevista con el subcomandante Marcos, explicó que veía el documental por segunda vez. “A mí, como a muchas personas de mi generación, la erupción del movimiento zapatista marcó nuestras vidas. A mí me marcó el ejercicio de mi periodismo”, dijo.
Castellanos recordó que en 1994, durante los diálogos de paz en la catedral de San Cristóbal de las Casas, entrevistó a la comandanta Ramona y a la mayor Ana María con Matilde Pérez para el suplemento feminista Doble Jornada. Esa noche, relató, Marcos salió con ellas, hizo reír a los periodistas y se fue con la mayoría de los reporteros. Antes se dirigió a las mujeres presentes: “Aquí se las dejo para que charlen con ustedes”. “Y eso me cayó gordísimo”, contó. Con Marcos se quedaron unos diez periodistas; con las dos mandos zapatistas, unas cuatro reporteras. Esa entrevista le mostró el papel de las mujeres en la insurrección: “Ellas hicieron los uniformes. Ellas realizaron labores de vigilancia durante todo el proceso de organización, participaron como guerrilleras en puestos también de dirección”.
Trece años después, en la entrevista de 2007, Castellanos le reclamó a Marcos su protagonismo. Esa crítica, dijo, aparece también en el documental, cuando el personaje se cuestiona a sí mismo. Por eso consideró que la película plantea un desafío: “Yo pienso que el documental de Diego en ese sentido es una provocación. Porque si bien se centra en el personaje, es el hilo conductor para voltear a ver de nuevo a las comunidades. Porque el personaje no tiene sentido sin el movimiento zapatista”.
La periodista recordó también a quienes desfilaron por Chiapas para la foto y se alejaron de las comunidades después de la ruptura del EZLN con la izquierda partidista. Señaló que hoy las condiciones son más graves que entonces: “Las comunidades están viviendo la defensa de su territorio por los megaproyectos de este gobierno y por las organizaciones criminales, que no estaban desgarrando el territorio de los pueblos originarios como lo están haciendo ahora”.

Ramona, la lona y la losa del priismo
Blanche Petrich cubrió en los años ochenta los conflictos armados de Centroamérica. En 1994 fue convocada, junto con un pequeño grupo de reporteros, a las primeras entrevistas a profundidad con la Comandancia General del EZLN. Describió así el clima previo al levantamiento: “Cuando ya no teníamos esperanza de que ocurriera nada, porque llevábamos toda nuestra vida bajo la losa del priismo, de esa cultura política gris y opresiva, sucedía esto”.
Petrich calificó el documental como un relato emocional y se detuvo en una escena de aquella primera entrevista. El grupo de reporteros estaba formado solo por hombres, salvo ella. “Marcos acaparaba todas las miradas e instintivamente yo volteé a ver a una pequeña figura que parecía insignificante y, sin embargo, para mí fue lo más significativo de todo, que fue justamente Ramona”, relató. Con el tiempo, dijo, se vio el fruto de esas aportaciones en las mujeres de las comunidades: “Cómo toman la palabra, cómo son líderes, cómo ya nadie les dice que se bajen de la banqueta para poder pasar”.
Recordó también la tormenta que derribó la lona durante la Convención Nacional Democrática de 1994: “Recordar el momento en que yo veía la lona que se iba a echar sobre nosotros y pensar para dónde corro, mejor no corro, mejor me quedo aquí agachadita y poder salir reptando debajo de la lona”.Petrich aclaró que esa convención no fracasó, porque de ella salieron energías que después alimentaron otros movimientos del México indígena.
“Estamos solos”: la frase que atravesó la mesa
José Ángel Rodríguez, fotógrafo y documentaliosta con más de 50 años de trayectoria y discípulo de Manuel Álvarez Bravo, vive en Chiapas desde hace casi cuatro décadas. “He tenido la oportunidad de seguir de cerca lo que ha pasado desde aquel primero de enero de 1994”, dijo. Rodríguez recordó la conmemoración de los 30 años del levantamiento, el 1 de enero de 2024, en un caracol zapatista. Ahí, el subcomandante Moisés dijo ante los asistentes que, como hace 30 años, estaban solos.
“A mí me dieron ganas de levantarme y gritarle: ¿sabes que no están solos? Somos muchos, muchos, muchos”,contó el fotógrafo. Después le dio la razón a Moisés: “En la medida en que toda esa soledad se junte, se haga una unidad, creo que estaría la lucha”. Para explicarlo citó una frase que Alfredo López Austin escribió para uno de sus libros: “Solo en compañía puede vivirse a plenitud la soledad”. “Era un grito también de no nos dejen solos”,concluyó.
Ruperta Bautista, escritora, antropóloga y ganadora del Premio de Literaturas Indígenas de América 2024, tradujo fragmentos del documental. Se presentó así: “Les habla una mujer tsotsil de los Altos de Chiapas que ha venido sobreviviendo desde hace 534 años”. Retomó la frase de Moisés y le dio otra lectura: “Quizá el ‘estamos solos’es de los mexicanos que estamos abajo. Y entender que nuestra fuerza la tenemos que hacer nosotros desde abajo”. Añadió: “Saber que el gobierno no va a hacer nada respecto a lo que estamos pidiendo”. Y concluyó: “La esperanza también la construimos nosotros desde abajo”.
Acteal: la impunidad que no terminó con el PRI
José Alfredo Jiménez llegó a la mesa por decisión de su organización. Cuando Osorno invitó a Las Abejas de Acteal a participar en el documental, explicó, la propuesta se discutió “en una asamblea de representantes, si podíamos participar o no”. “La decisión dijeron que sí y por eso estoy acá. Vengo en nombre de la organización Las Abejas de Acteal”, precisó. En la película se escucha también la voz de una sobreviviente de la masacre del 22 de diciembre de 1997, cuando un grupo paramilitar asesinó a 45 personas tsotsiles en Acteal, municipio de Chenalhó.
Las Abejas nacieron en 1992, dentro de la Iglesia progresista del obispo Samuel Ruiz. Jiménez recordó que en enero de 1994 su comunidad se preparaba para celebrar el primer aniversario de la liberación de cinco compañeros acusados falsamente por el gobierno municipal. “De repente escuchamos las bombas que caían en el cerro” que separa su comunidad de San Cristóbal, relató.
Jiménez sostuvo que la falta de atención médica que denunciaban entonces no terminó con los gobiernos del PRI. Lo ejemplificó con su propia familia: “Mi esposa no fue atendida en el hospital porque no había médicos, no había cama, y sigue pasando en un gobierno que ya no es el PRI”. Y agregó: “El gobierno de Obrador decía que en México teníamos un sistema de salud como el de Dinamarca. Yo no conozco Dinamarca, y los hospitales que tenemos a tres horas de mi comunidad no tienen medicamentos”. También marcó la posición de su organización frente al EZLN: “No somos zapatistas, tenemos otro método de lucha que es la no violencia, pero compartimos las demandas del EZLN, compartimos el mismo territorio, los sufrimientos, pero también la resistencia”.
Un quirófano en la Lacandona y una niña que nacerá en 120 años
Raúl Romero, investigador de la UNAM y columnista de La Jornada, usó parte de su intervención para describir el zapatismo actual. “El día de hoy en la selva Lacandona se construye un quirófano. Ese es el ejército zapatista, ese que dejó las armas a un lado para construir un quirófano con recursos propios, sin un peso del gobierno”,afirmó.
Para Romero, el documental retrata lo que llamó la transtemporalidad de los pueblos, que hablan con sus muertos y piensan el futuro. “No están luchando por ellos, están luchando por Deni, una niña que va a nacer en 120 años”, dijo. También rechazó la idea de que los zapatistas solo se movilizan en temporadas electorales. Recordó que en 2011 marcharon con el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad. En 2014 protestaron por la desaparición forzada de los normalistas de Ayotzinapa. Entre 2017 y 2018 impulsaron a Marichuy y al Concejo Indígena de Gobierno, y en 2021 viajaron a Europa en la Travesía por la Vida. Según Romero, la película desmonta la narrativa con la que se quiso descalificar al movimiento desde el primer día: “Un hombre blanco dirigiendo una rebelión, con extranjeros incidiendo en la política nacional, con posiciones profundamente racistas que no volteaban a ver el poder de los pueblos organizados”.
Romero informó que el encuentro con las familias buscadoras se extendió a Xalapa, Puebla, Guadalajara, Oaxaca y Querétaro. Dijo que el traslado de la delegación zapatista ya está garantizado con apoyo de colectivos de Europa, y que lo que se recaude servirá para que las familias que buscan a sus desaparecidos puedan llegar a la capital. La comunidad otomí que ocupa la Casa de los Pueblos Samir Flores Soberanes, un antiguo edificio de gobierno, vende bonos solidarios para acondicionar el espacio con baños, camas y colchonetas. Romero anunció también un concierto de Caifanes el 18 de noviembre, al que se sumaron Vivir Quintana y otros artistas, para financiar ese traslado.
La ronda de cierre: ¿otro mundo es posible?
José Ángel Rodríguez abrió la última ronda con el recuerdo de los jóvenes que vio marchar en el caracol: “Yo veía muchas jóvenes y jóvenes, hombres y mujeres, que ni siquiera habían nacido el primero de enero del 94”.Cerró con una frase: “Hay que acompañarnos”.
Blanche Petrich no coincidió con la idea de una tormenta por venir: “Yo creo que la tormenta está en lo más feroz hoy en día, y lo vemos en Gaza y Cisjordania en primer lugar”. En México, dijo, se está formando un movimiento social con las madres buscadoras, “solas entre las más solas”. Terminó con una referencia a los textos del Sup sobre Durito: “Ya se mira el horizonte y ya vienen, y vamos atrás de ellos todos”.
Ruperta Bautista habló del momento que atraviesan las comunidades zapatistas, que, dijo, están “viviendo y sobreviviendo aún en un gobierno que se dice de izquierda”. Insistió: “La lucha no es solo para los pueblos originarios, no es solo para los pueblos indígenas, eso es importante comprenderlo”.
José Alfredo Jiménez regresó a Acteal, donde la masacre cumplirá 29 años en diciembre: “Varios crímenes de Estado, como el de acá, siguen impunes. Los autores intelectuales siguen libres; Zedillo anda ahí impunemente, altos mandos militares; hasta la fecha el Ejército mexicano es intocable”. Aun así, afirmó que en su comunidad y en las zapatistas el otro mundo se construye cada día, en los cafetales y en el trabajo de mujeres y jóvenes: “No es utopía”. Recordó también de dónde viene esa posibilidad: “Si seguimos vivos en las comunidades, los zapatistas también, es porque de alguna manera hay solidaridad”.Terminó con una consigna por Palestina.
Laura Castellanos mencionó las protestas recientes en Guadalajara y la respuesta represiva contra ellas: “No tenemos claro si únicamente fue creación de grupos de choque del aparato de Estado local o si también de la organización criminal”. Lo que más esperanza le da, dijo, es la llegada de la delegación: “Van a venir por primera vez generaciones zapatistas que no han salido de su territorio”. Para Castellanos, en las movilizaciones actuales ya no hay caudillos: “El gran protagonista o la gran protagonista es la masa”.
Raúl Romero cerró el foro. Anunció que unos 300 jóvenes artistas zapatistas presentarán tres obras de teatro en distintos puntos de la ciudad. “Un otro mundo hecho de otros mundos no solo es posible, es necesario, sino que ya existe”,dijo. Concluyó que el zapatismo es “uno de los corazones de esa inmensa red de redes de resistencia y rebeldía”.







