A 28 años de la Masacre de Acteal, la Organización Sociedad Civil Las Abejas denunció la persistente impunidad del crimen de Estado ocurrido en 1997 en Chenalhó, Chiapas, y llamó a mantener viva la memoria y la lucha por la justicia.
Por Mario Marlo / @Mariomarlo
Fotografías: Área de Comunicación de Las Abejas y Gavbriela Sanabria
Acteal, Chenalhó, Chiapas, 24 de diciembre 2025.- A 28 años de la Masacre de Acteal, la Organización Sociedad Civil Las Abejas de Acteal denunció nuevamente la impunidad que persiste sobre este crimen de lesa humanidad y llamó a mantener viva la memoria colectiva como base para la construcción de la paz y la justicia verdadera en México.
Desde la Tierra Sagrada de los Mártires de Acteal, integrantes de la organización recordaron queel 22 de diciembre de 1997, un grupo paramilitar asesinó a 45 personas —en su mayoría mujeres, niñas y niños— además de cuatro bebés no nacidos, en un ataque que, sostienen, fue un crimen de Estado cometido en un contexto de violencia contrainsurgente y tolerado por las instituciones federales y estatales de la época.

En su pronunciamiento público, Las Abejas subrayaron que, a casi tres décadas de los hechos, no existe justicia plena ni sanción para los autores intelectuales, quienes —afirman— han sido protegidos por distintos gobiernos sin importar el partido en el poder. La organización reiteró que la impunidad no es un hecho aislado, sino parte de un patrón estructural que ha permitido la repetición de graves violaciones a los derechos humanos en el país.
El comunicado realizó un recuento crítico de las últimas décadas, señalando la continuidad de la violencia estatal y paraestatal contra pueblos indígenas, defensores del territorio, activistas y periodistas durante distintos sexenios. En ese contexto, Las Abejas denunciaron que la militarización, la colusión de autoridades con el crimen organizado y la imposición de megaproyectos extractivos han profundizado el despojo territorial y la violencia contra las comunidades.
Las Abejas también exigieron a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) la pronta emisión del informe de fondo del caso 12.790, relativo a la Masacre de Acteal, al considerar que el retraso prolonga la revictimización y la negación de justicia para las familias sobrevivientes.

En su mensaje, la organización expresó solidaridad con otros pueblos que enfrentan violencia extrema, y condenó el genocidio contra el pueblo palestino, subrayando que la lucha por la vida y la dignidad no reconoce fronteras. “Aunque nuestra palabra no haga milagros, creemos en la fuerza de la solidaridad internacional”, afirmaron.
Las Abejas reafirmaron su apuesta por la resistencia no violenta y la construcción comunitaria de lo que denominan La Otra Justicia: una justicia que nace desde abajo, desde la memoria, la organización colectiva y la dignidad de los pueblos. En ese sentido, destacaron el papel de las juventudes que hoy asumen la defensa de la memoria histórica y la continuidad de la lucha por la verdad.
En el marco de esta conmemoración, la organización recordó además el 33 aniversario de su fundación, surgida en 1992 tras la detención injusta de cinco integrantes de la comunidad de Tsajalch’en. Aquella experiencia de criminalización impulsó la organización comunitaria que, con el acompañamiento del obispo Samuel Ruiz García y la Diócesis de San Cristóbal de Las Casas, dio origen a Las Abejas como un movimiento pacifista indígena.

“Ante la larga etapa de oscuridad, la luz de la verdad y de la memoria nos invita a persistir en la construcción de la paz y de la justicia”, expresaron. A 28 años de la masacre, Las Abejas reiteraron que la semilla que intentaron destruir en 1997 sigue viva y multiplicada en nuevas generaciones comprometidas con la defensa de la vida, la tierra y la dignidad de los pueblos.
En ese mismo contexto de violencia estructural e impunidad, Las Abejas de Acteal señalaron el asesinato ocurrido en San Lorenzo de Azqueltán como una expresión más de la criminalización y el riesgo permanente que enfrentan los pueblos originarios que defienden su territorio. La organización recordó el homicidio de Marcos Aguilar Rojas, autoridad agraria wixárika-tepehuana, ocurrido en noviembre de 2025, y advirtió que este crimen se suma a una larga lista de agresiones contra defensores comunitarios en distintas regiones del país.
Para Las Abejas, el caso de Azqueltán no puede entenderse como un hecho aislado, sino como parte de un patrón nacional de violencia e impunidad que persiste contra quienes ejercen la defensa del territorio y la autonomía indígena. Desde su lectura, este asesinato confirma la colusión entre intereses económicos, crimen organizado y autoridades, así como la ausencia de garantías reales para la vida y la seguridad de las comunidades que resisten el despojo

La Organización Sociedad Civil Las Abejas de Acteal nació en diciembre de 1992 en el municipio de Chenalhó, Chiapas, como resultado de un conflicto agrario y de género en la comunidad tsotsil de Tsajalch’en. Tras la detención arbitraria de cinco personas acusadas falsamente de un homicidio, más de 400 indígenas tsotsiles se organizaron para exigir justicia, dando origen a un movimiento civil pacifista, indígena y autónomo.
Desde entonces, Las Abejas se han definido por su opción por la no violencia, la defensa de los derechos humanos, la memoria histórica y la construcción de paz desde las comunidades. Tras la Masacre de Acteal en 1997, la organización se convirtió en un referente nacional e internacional en la denuncia de la impunidad y en la exigencia de justicia para los pueblos indígenas de México.









